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Segunda oportunidad

 

El Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, consiguió la reelección el pasado 4 de noviembre. A pesar de proseguir las infames guerras de George Bush II, rescatar de la crisis a los bancos que la provocaron, mantener el criminal bloqueo económico contra Cuba, posponer la reforma migratoria integral, mantener la ominosa cárcel de Guantánamo, multiplicar las deportaciones de  inmigrantes indocumentados y no hacer nada para revertir el cambio climático.


Con mucho menos entusiasmo que en la elección anterior, millones de jóvenes, afro descendientes, hispanos, mujeres y blancos pobres votaron por la continuidad demócrata en la Casa Blanca. A pesar de las promesas incumplidas y la falta de concreción del “yes we can” (sí podemos) que hizo creer a muchos que Obama sería diferente a sus antecesores.


Alarmados por la posibilidad de que el fundamentalista y troglodita Mitt Romney ganara la elección, los votantes estadounidenses optaron por Obama. La lógica de “elegir al menos peor” descartó al candidato republicano y dio una segunda oportunidad al actual presidente: la falta de mejores expectativas favorables con un segundo mandato demócrata, fue rebasada por el temor que infundía el aspirante republicano con sus amenazas de no ayudar a los pobres y a la clase media.


Pero ojalá el Presidente Obama aproveche esta segunda oportunidad, por el bien de Estados Unidos y del resto del mundo que desea establecer relaciones de cooperación y respeto con la potencia del norte, trato soberano y digno, sin sometimientos.


Hacia adentro de Estados Unidos, Obama debería impulsar la reforma migratoria integral, aprobar impuestos a los ricos, enjuiciar a los banqueros causantes de la crisis, redistribuir la riqueza y rechazar las presiones del complejo militar-industrial.


Y hacia afuera, debería acabar con la visión estadounidense de policía del mundo, terminar las guerras y resarcir los daños causados, no interferir en inflictos internos de países, buscar el desarme nuclear, promover el multilateralismo, eliminar el bloqueo contra Cuba y liberar a los cinco anti terroristas, cerrar la prisión de Guantánamo y apoyar los esfuerzos contra el cambio climático.


Si quisiera, Obama, podría hacerlo. Quienes lo respaldaron en las urnas lo apoyarían, y el mundo entero también se lo reconocería.

 

Segunda oportunidad

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